La historia de la humanidad son todos aquellos aspectos relacionados con su existencia, la vida de los hombres a lo largo del tiempo, desde la aparición de los primeros seres humanos hasta nuestros días, los cuestionamientos que más han inquietado el espíritu de los seres humanos de diferentes épocas a través de toda la historia de la humanidad son todos aquellos relacionados con su existencia ¿De dónde viene?, ¿hacia dónde va? y ¿qué y quiénes son? Interrogantes que han hecho que los grandes pensadores consuman más neuronas de las normales con la creación de diferentes hipótesis y teorías; lo que ha arrastrado como consecuencia las más grandes controversias entre filósofos, científicos, religiosos, maestros y otros grandes pensadores más desde la antigüedad hasta nuestro tiempo, a todo lo largo y ancho de la tierra.
El tema más debatido, que en cada siglo tiene sus propios debates porque nuevos conocimientos se le añaden, es el de sí el ser humano viene del mono primate o si es por creación divina, “¿por evolución o por creación?” Tema que ha parido muchos textos escritos en cada siglo incluyendo el presente. Momento éste donde más se ha acumulado informaciones, más que en ningún otro, gracias al sorprendente auge de las ciencias y la tecnología, y aún no aterrizamos en la real verdad. Continúa siendo el gran enigma de la humanidad. Mientras más saberes se acumulan sobre el ser humano, más se descubre que es muy poco lo que se sabe de esta especie.
Descartes pregunta ¿Que quimera pues es el hombre? Que novedad, que monstruo, que caos, que sujeto de contradicción, que prodigio?
¿Llegaremos algún día a la verdad ?
Este ensayo tiene como finalidad presentar un breve resumen analítico del escritor francés Edgar Morín, en su libro titulado “El Método V. La Humanidad de la Humanidad. La Identidad Humana”. La obra esta compuesta por una primera parte la trinidad humana con 4 capítulos muy interesante, una segunda parte la identidad individual con 6 capítulos, que te envuelven en una gran odisea, una tercera parte las grandes identidades la cual cuenta con 5 capítulos, bastante emocionante, y finalmente una cuarta parte el complejo humano con dos grandes capítulos pero súper emocionantes.
La Trinidad Humana
Del enraizamiento cósmico a la emergencia humana.
El autor inicia el desarrollo de su primer tema “La trinidad Humana”, describiendo cómo el ser humano pasa de su doble enraizamiento cósmico, en el plano físico y en la esfera viviente, a la emergencia humana como protagonista tardío del universo que a la vez está dentro de la naturaleza y fuera de ella.
Tratando de dar respuestas a las interrogantes, no sólo a quiénes somos, sino de dónde venimos y hacia dónde vamos. Entre las que aclara que la vida misma ha surgido de las diferentes convulsiones violentas, de un universo nacido de un evento al parecer inexplicable, del cual se han desprendido los elementos que componen la vida: la luz, la materia, el tiempo y el espacio (pág. 28).
El enraizamiento cósmico
“¿Quiénes somos?, ¿Dónde estamos?, ¿De dónde venimos?, ¿A dónde vamos?”. Conocer lo humano no es separarlo del universo, sino situarlo en él. La vida es solar, y todos los ingredientes han sido forjados en un sol y reunidos en un planeta cuyos componentes escupidos por una explosiva agonía solar. Nosotros, vivientes y consiguientemente humanos, hijos de las aguas, de la Tierra y del Sol, somos una brizna de paja, en la diáspora cósmica, unas cuasi inexistentes migajas de la existencia solar, un pequeño brote de la existencia terrenal.
No sometidos a leyes estrictas, ni totalmente liberados de desordenes y azares, somos protagonistas de un juego de orden-desorden-interacción-organización, fruto de encuentros aleatorios y cierto número de principios, en un bucle en el que cada término está en complementariedad y antagonismo con los otros.
Y de este mismo modo nació la tierra, bajo desordenes y cataclismos, llegando a experimentar grandes erupciones, terremotos y choques violentos de aerolitos.
En tal sentido el pensamiento del autor no hace reflexionar en cuanto al enraizamiento cósmico tomando la postura de que el caos persiste desde los inicios de los tiempos, situación esta que nos lleva a citar la siguiente escritura bíblica: En el libro de Génesis capítulo 1, versículos 1-2, según la versión Reina-Valera 1960, “En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz de la tierra,…” Si la tierra en ese momento se encontraba desordenada y vacía es porque alguna vez estuvo ordenada y llena, y sufrió algunas convulsiones muy violentas que la desordenó. Si también todo estaba en tinieblas es porque alguna vez estuvo iluminada, y que, como lo demuestra la ciencia, se les fueron explotando o apagando los soles, lo que produjo que se quedara totalmente a oscura.
Naturaleza y destino de lo humano
La vida es solar, y todos los ingredientes han sido forjados en un sol y reunidos en un planeta cuyos componentes escupidos por una explosiva agonía solar.
El desarrollo de la hominización no constituye una interrupción de desórdenes y azares, sino una aventura sometida a desafíos ecológicos, accidentes y conflictos entre especies, resuelta con la liquidación física de los vencidos. Según Morin, la aventura cósmica, telúrica y biológica parece obedecer a una dialógica entre armonía y cacofonía.
El hombre surgido de esta aventura, tiene la singularidad de ser cerebralmente sapiens-demens, es decir incluir a la vez la racionalidad, el delirio, la hýbris (la desmesura) y la destructividad. La historia humana, tiene un torrente incansable de creaciones y destrucciones, de mezcla de racionalidad organizadora, de bárbaro, de horrible y de atroz, y de fascinante lo cual evoca a la historia cósmica, como si estuviera grabada en nuestra memoria hereditaria. El cosmos nos ha creado a su imagen.
Por otro lado el libro de génesis capitulo 1 versículo 27 dice y creo Dios al hombre a su imagen, a imagen de dios lo creo, varón y hembra lo creo. De modo que el autor centra su opinión en este escrito ya que el mismo dice que somos creados a imagen y semejanza de algún ser supremo, y este versículo nos ubica como hijo de dios hecho a su imagen según su semejanza. Pero aun así el caos continúa.
De este mismo modo, de aventura cósmica, telúrica y biológica, Morin explica que la vida del ser humano ha surgido, la cual no sólo se compone de átomos y moléculas sino que atiende a una organización fisicoquímica a la vez, la que ha producido cualidades emergentes que han venido a complementar la vida de los humanos, marcando un distintivo entre estos y los demás animales; con la gran particularidad de poseer un cerebro que razona, que transporta el delirio, el exceso, y que como el cosmos, llevaba en sí mismo la destrucción y la creación; por lo que este escritor considera que el ser humano está hecho a imagen del cosmos (pág. 30).
Define la humanidad de una manera muy peculiar, utilizando cuatro términos que resaltan cada una de las cualidades que lo hacen ser diferente entre todos los demás componentes de la esfera viviente:
a) Un ser metaviviente, por sus aptitudes organizadoras y cognitivas, de crear nuevas formas de vida, psíquicas, mentales y sociales.
b) Un animal de la rama de los vertebrados, de la clase de los mamíferos, del orden de los primates. Inferior a los vertebrados acuáticos y aéreos, en cuanto a muchas de sus capacidades de ejecución.
c) Es un hipermamífero, porque conserva hasta la edad adulta esa relación afectiva de amor y ternura, cólera y odio, que desarrolló durante la infancia a través de su relación con la madre, propia únicamente de los mamíferos; que lo impulsa a la solidaridad y a la vez a las rivalidades, llevándolo al extremo de tener que amar, gozar y al mismo tiempo sufrir.
d) Es un animal hipersexuado. Posee una sexualidad muy diferente a las que mantiene los primates, la cual es por temporada, reservada únicamente para la reproducción, y el placer sólo se encuentra en sus órganos genitales. El ser humano su sexualidad no está limitada al tiempo ni a un momento, y todo su ser, conductas, sueños e ideas, son invadidos por el placer; y no está limitado solamente a la reproducción.
Punto éste que hace que se mantengan las mismas controversias de siempre sobre si el hombre vino de la evolución o de la creación divina. Sólo esto podría ser explicado,
pudiendo ser más digerible mentalmente, y lo que más se acercaría a la verdad, el que una mente superior al hombre lo creó así, y no que este distintivo sexual haya aparecido después que el primate de entonces, que por una gran lucha violenta de supervivencia, haya dado un gran giro a su habitual sexualidad.
e) Y por último, concluye su conceptualización el autor a legando que el ser humano es un superprimate, porque ha transformado en caracteres permanentes rasgos esporádicos o provisionales propiedad de los simios superiores, con un cuerpo capaz de adaptarse y realizarse en cualquier situación y ambiente; con un cerebro generalista que cada vez se hace más potente, que puede realizar innumerables tareas especializadas, con regresión de los programas o rituales de comportamiento, el cual es animado por un despegue complejo horizontal: cerebro- mano- lenguaje- mente- cultura- sociedad, propiedad única y exclusiva de los humanos.
¿Será que el ser humano es una especie única entre los primates, qué como él no ha existido ni existirá otra simio igual? Porque de no ser así, ¿por qué los simios superiores existentes no han seguido evolucionando? ¿Por qué se detuvo con el hombre este ciclo evolutivo? ¿O es que, por casualidad, el hombre está hecho a imagen y con un parecido a otro ser superior a él, quien lo creó para satisfacción propia? Todas estas interrogantes refuerzan lo dicho por Morin, de que el ser humano sigue siendo un ser desconocido por más que se indague sobre él.
Las grandes identidades.
La identidad social es la consecuencia de definir el yo desde la pertenencia a una determinada categoría social (Ej.”Soy católico”) mientras que la identidad personal es el resultado de la descripción del yo desde particularidades personales (Ej. “Soy católico, Dominicano, abogado, admirador de la MPB, en particular la bossa nova)
Se sostiene que la identidad social y la personal marchan, habitualmente, de forma alternada, de tal manera que cuando una de ellas se activa, excluye o hace pasar a un segundo plano a la otra. El paso de la identidad personal a la social, o viceversa, y el contraste entre lo que hace la persona cuando actúa a título individual o como miembro de un grupo o de un colectivo, es algo presente en nuestra vida cotidiana, aunque a primera vista da lugar a hechos paradójicos. (Morales, 2002).
El hombre sigue siendo un desconocido, y hoy más por mala ciencia que por ignorancia. De ahí la paradoja: "Cuanto más lo conocemos, menos comprendemos al ser humano.
La humanidad de la humanidad.
Según morin la cultura compuesta por un lenguaje de doble articulación, que envuelve el mito y el desarrollo de las técnicas, es propiedad humana. No existe la cultura sin las aptitudes del cerebro humano, y la cultura no existiera sin las palabras y los pensamientos. En esto consiste la verdadera identidad humana; lo que marca la diferencia entre todos los restantes animales.
“El lenguaje es una parte de la totalidad humana, pero la totalidad humana se encuentra contenida en el lenguaje”. Morin (p. 41)
La aparición de la cultura cambió de órbita la evolución. La especie humana evoluciona muy poco anatómica y fisiológicamente. Continua siendo un ser con cabeza, tórax y extremidades; duerme, come y sigue evacuando los desechos corporales. Su sistema orgánico sigue siendo el mismo. Lo que evoluciona son las culturas, por sus innovaciones, reorganizaciones, por el desarrollo de nuevas técnicas, por la integración de lo adquirido, por ser un espacio regido por un ritual proceso permanente de aprender y desaprender para volver a reaprender; de un descubrir para innovar, construir y destruir.
La trinidad humana.
Según morin La humanidad emerge de una pluralidad de trinidades que son:
1. La trinidad individuo- sociedad- especie.
2. La trinidad cerebro- cultura- mente.
3. La trinidad razón- afectividad- pulsión.
Desde tiempos ancestrales nos hablan del concepto trinidad siempre vista desde el plano religioso, y poniendo de manifiesto la divinidad del termino, hasta el punto de limitar escudriñar el termino.
Niers Bohr encontraba en la relación individuo especie cierta analogía con la relación corpúsculo onda.
Define lo humano a partir de la primera trinidad. Dice que el ser humano es primero individuo, sociedad y especie. Cada término contiene al otro. Los individuos están en la especie, la especie está en los individuos. No sólo los individuos están en la sociedad sino que la sociedad está en el interior de los individuos. Los tres términos forman el conjunto de los medios y los fines del uno y del otro. El individuo humano es a la vez cien por cien biológico y cien por cien cultural. Los individuos interactúan entre sí formando de esta manera la sociedad, y ésta actúa por medio de la cultura sobre los individuos, lo que le da a esta especie animal el sentido humano.
LA IDENTIDAD HUMANA
Lo vivo del sujeto.
La indiferencia ante lo individual lo continente, lo perecedero ha sido el rasgo esencial de la metafísica, la ciencia y la técnica occidentales, y es el rasgos esencial de la burocracia; ahora bien lo que hay de mas bello, mas conmovedor, mas precioso, es lo que es mas frágil, es decir, lo mas precioso, lo mas frágil, lo mas perecedero, lo mas contingente, lo mas individual.
(HADJ GARUM O´RIN)
El autor inicia esta segunda parte aclarando que el individuo humano por su realidad viviente: la existencia, el ser y su actividad es una unidad elemental de vida, desplegando al mismo tiempo la plenitud de la realidad humana: consciencia, pensamiento, amor y amistad. Es decir, que siendo la unidad elemental de la humanidad, a la vez sujeta en sí el todo de la humanidad. No sólo es portador de las complementariedades de la trinidad: individuo-sociedad-especie, sino que al mismo tiempo es portador de sus antagonismos y contradicciones.
La palabra sujeto es sinónimo de individuo, pero la definición de individuo sólo tiene sentido si permite la noción de sujeto. El primer concepto del sujeto debe ser biológico, pues es la manera más lógica del individuo identificarse a sí mismo como un ser viviente. Es la manera como éste se sitúa en el centro del mundo, tanto para conocer como para poder actuar. Es lo que el autor le llama “ocupación del puesto egocéntrico que conlleva un principio de exclusión y un principio de inclusión” (pág. 81).
La identidad poliforma.
Según morin todo individuo es uno, singular, irreductible, y sin embargo, al mismo tiempo es doble plural, innumerable y diverso.
La unidad plural de la identidad personal es definida en primer lugar por referencia a los ancestros y a los padres. Primero el individuo se define en la sociedad por el apellido familiar y por un nombre del que no es dueño único. Y luego de forma más amplia se conceptualiza por referencia a su ciudad, provincia o estado, a su nación y a su religión.
En tal sentido cada individuo se define por medio de multiplicidades internas y profundas encerradas entre su dualidad de cuerpo y mente, que lo hacen diferente de los demás. Su carácter, personalidad y sus discontinuidades psicológicas y afectivas como: los humores, el amor, el odio, el desprecio, la indiferencia, el deseo, el fervor, el éxtasis, la adoración, y el miedo, es el conjunto que define lo que comúnmente llamamos el carácter y la personalidad del individuo. La manera de cómo maneje cada una de estas situaciones es lo que le da forma individual y al mismo tiempo plural ante los demás de su especie.
De modo que esta es una identidad que esta en todo ser, por que cada uno de forma unipersonal define cual será su propia identidad.
Mente y consciencia.
La mente constituye la emergencia material nacida de las interacciones entre el cerebro humano y la cultura, esta dotada de una relativa autonomía, y retro actúa sobre aquello de donde ha surgido, es la organizadora del conocimiento y de la acción humana. Y la conciencia es un fenómeno cognitivo usualmente activo cuando uno o más sentidos fisiológicos están conectados con la realidad externa.
El cerebro tiene la capacidad de controlar y verificar el conocimiento humano, corriendo el riesgo a la vez del error y la ilusión. Estas dos últimas situaciones acompañan siempre la actividad mental de los individuos. La racionalidad es una lucha permanente contra ellos, cubriendo la brecha existente entre la mente y lo real. La mente humana se revela en el ejercicio de un pensamiento racional y mítico a la vez.
El complejo de Adán. Sapiens-dements.
Al definir al homo complejus, Morin nos dice algo finalmente obvio para muchos pensadores: somos criaturas sensibles, neuróticas y delirantes, al mismo tiempo que racionales, y todo ello constituye el tejido propiamente humano.
Este ser humano es a la vez un ser racional e irracional, capaz de mesura y desmesura. Como sujeto de un afecto intenso e inestable, sonríe, ríe, llora, pero también sabe conocer objetivamente. Es un ser serio y calculador, pero también ansioso, angustiado, gozador, ebrio, estático. Es un ser de violencia y de ternura, de amor y de odio. Puede ser invadido por lo imaginario e igualmente reconocer lo real, sabe que existe la muerte pero que no puede creer en ella. Segrega el mito y la magia, pero también la ciencia y la filosofía.
Está poseído por los Dioses y por las Ideas, pero duda de los Dioses y critica las Ideas. Lo nutren conocimientos comprobados, pero también las ilusiones y las quimeras. “Y cuando en la ruptura de los controles racionales, culturales, materiales hay confusión entre lo objetivo y lo subjetivo, entre lo real y lo imaginario, cuando hay hegemonía de ilusiones, desmesura desencadenada, entonces el homo demens somete al homo sapiens y subordina la inteligencia racional al servicio de sus monstruos... Pero, ¿quiénes somos nosotros, homines sapientes-dementes? Somos la extremidad de un ala cósmica, impulsados en y por una aventura que nos supera. Estamos poseídos por los mitos, los dioses, las ideas, somos sonámbulos casi totales.
El escritor, además, señala que esta racionalidad humana va acompañada de la herencia del cerebro mamífero, el cual transporta la afectividad, y del cerebro reptileano, portador del celo, la agresión y la huida. Destaca a la vez los señalamientos de Platón y de Freud al referirse a este tema. Para Platón, el psiquismo humano era un campo de batalla entre la mente racional, la afectividad y la impulsividad. Para Freud, el sujeto racional estaba sumergido en una trilogía permanente en la que experimentaba la violencia del Ello pulsional y el dominio de un súper Yo autoritario. Y esta dinámica hace que el cerebro humano trabaje sobre un ruido de fondo físico con y contra el desorden, produciendo miles de millones de neuronas, no sólo invertidas en el descubrimiento y en la inversión, sino también en los riesgos de error, de ilusión o de locura.
Más allá de la razón y la locura.
Las fuerzas, son las ideas que nos poseen, ideas- mito, de poder sobrehumano y providencial. Estas ideas se sirven de los humanos, los encadenan, se desencadenan y los arrastran. También en este aspecto es fundamental el equilibrio dialógico, que se plantea en términos de autonomía- dependencia. Si somos totalmente poseídos por una idea perdemos la libertad de juzgarla , de confrontarla con la experiencia .Deberíamos poder ser autónomos al tiempo que ser poseídos , o sea, ser capaces de dialogar de forma crítica y racional con nuestras ideas , sin tener , no obstante que eliminar la pasión.
Toda esta locura es lo que le da sentido a la complejidad del ser humano. Este no sólo vive para la racionalidad, la creación de utensilios y para el desarrollo de técnicas, sino que se desgasta, se entrega, se consagra a las danzas, a los mitos, a la magia a los ritos; cree en las virtudes del sacrificio, en algún momento ha vivido para preparar su otra vida, después de la muerte. Sus juegos, artes, fiestas y ritos, así como sus creencias en los dioses y en las ideas no son simples escapes para volver a la práctica o al trabajo, ni simples supersticiones o ilusiones, son raíces profundas de su complejidad humana. De todas ellas necesita para sobrevivir en la tierra.
El autor de esta extraordinaria obra conceptualiza al ser humano en forma bipolarizada donde la afectividad siempre está presente por dondequiera que éste se mire. Estas bipolaridades están subyugadas bajo el homo demens sin la posibilidad de poder escapar de ella, ya que el demens es muy complejo en sí mismo, pues anima lo imaginario, la creatividad y el crimen. Estas bipolaridades Morin la describe de las siguientes maneras:
a) sapiens/demens
b) faber/ludens/imaginarius
c) eoconomicus/consumans/stheticus
d) prosaicus/poeticus
Con éstas pretende describir los límites no solamente de su razón sino también de su mente. Muestra que la inteligencia es difícil y que la ilusión es su riesgo permanente, así como su relación complementaria y antagonista como individuo-especie- sociedad. Su desarrollo técnico, industrial y económico va acompañado de un nuevo subdesarrollo psicológico, intelectual y moral.
EL COMPLEJO DE LO HUMANO
Somos verdaderamente delirantes, esquizofrénicos, soberbios, arrogantes, creídos (no creyentes), obtusos, y cualquier otro adjetivo que se nos ocurra. Creemos que lo sabemos todo y que solo nosotros somos los elegidos y por medio de nuestro club llegaremos al “cielo” , solo nosotros, los que tenemos la corona, y no los otros, aunque todos hemos evolucionado de la misma raíz.
Han surgido varios líderes, no pensantes pero sí delirantes por ambición o por estar sometidos a presiones sociales o del medio ambiente: quien no ve espejismos de cualquier tipo, caminando en solitario por días en un desierto a temperaturas altísimas, sediento, hambriento, sin sexo y a la final no muy cuerdo. En varias religiones se describen los mismos mitos, porque obviamente son obtenidos desde las mismas realidades de vivencias de los seres humanos, experimentadas a lo largo de todas las eras: el diluvio, el cataclismo, la sequía, los terremotos, las pestes, etc. Y muchos llegan a decir que es el castigo divino; simplemente, si no me aseo me contagio, si construyo algo sencillo al pié de una ladera se viene abajo todo con una simple lluvia. Si contamino sucede lo que vive nuestra amada Tierra. Nadie me castiga. Soy yo el tonto útil o inútil.
Entonces, ¿en quien creer? Pues, en Ti, con todas las herramientas con las que viniste al mundo, lleno de vida, de fuerzas, de voluntad, con poder para ser honestos, éticos, con capacidad para el trabajo y para crear, usar la inteligencia, poseer sabiduría, ser solidario con la Existencia (estas incluido y el resto de los seres todos, también).
Han surgido varios líderes, no pensantes pero sí delirantes por ambición o por estar sometidos a presiones sociales o del medio ambiente: quien no ve espejismos de cualquier tipo, caminando en solitario por días en un desierto a temperaturas altísimas, sediento, hambriento, sin sexo y a la final no muy cuerdo. En varias religiones se describen los mismos mitos, porque obviamente son obtenidos desde las mismas realidades de vivencias de los seres humanos, experimentadas a lo largo de todas las eras: el diluvio, el cataclismo, la sequía, los terremotos, las pestes, etc. Y muchos llegan a decir que es el castigo divino; simplemente, si no me aseo me contagio, si construyo algo sencillo al pié de una ladera se viene abajo todo con una simple lluvia. Si contamino sucede lo que vive nuestra amada Tierra. Nadie me castiga. Soy yo el tonto útil o inútil.
Entonces, ¿en quien creer? Pues, en Ti, con todas las herramientas con las que viniste al mundo, lleno de vida, de fuerzas, de voluntad, con poder para ser honestos, éticos, con capacidad para el trabajo y para crear, usar la inteligencia, poseer sabiduría, ser solidario con la Existencia (estas incluido y el resto de los seres todos, también).
CONCLUSIÓN
Después de una lectura y análisis de tan emocionante texto, concluyo que d tener un conocimiento racional sobre el ser humano implica, según el autor, el reconocer todo lo que sobrepasa al homo sapiens, rompiendo con la percepción insular que aísla al humano del mundo biológico y físico, que es en sí todo lo contrario, lo enraíza más en el mundo, situándolo en tres
infinitos: lo infinitamente grande, lo infinitamente pequeño y lo infinitamente complejo. Los dos primeros sumergidos en el tercero.
El ser humano, como el animal más especial del cosmos, sigue siendo el mayor de los enigmas debido a su composición dual: un ser conceptualizado en una envolvente trinidad y a la vez en una envolvente individualidad, que a la vez tiene y mantiene una unidad humana en común: una unidad genérica, cerebral, afectiva, cultural y social, y la unidad ante la muerte; con un doble enraizamiento cósmico, en el plano físico como en el plano de la esfera viviente; el cual, según los descubrimientos de la física, es producto de una casualidad emergida de una aventura cósmica, telúrica y biológica, llegando a una autoorganización fisicoquímica, al desarrollo de un cerebro racional y a la autoproducción, indicadores que lo hace diferente entre los demás animales del planeta.
Y además de estas unidades, mantiene una unidad plural en su identidad personal y una mente aventurera y curiosa, la cual es producida y desarrollada a través de la relación que mantiene entre la actividad cerebral y la cultura, con una gran virtud reflexiva, organizadora y creativa dentro de su trinidad: individuo, especie y sociedad. Un ser humano sumergido en una constante dinámica de locura: en un momento es un animal razonable y en otro es desrazonable; comedido y al mismo tiempo descomedido, con una afectividad que en circunstancias parece muy estable y en otras presenta inestabilidad sorprendente.
Todo esto nos lleva a la reflexión, que mientras más conocimientos surjan sobre el ser humano más nos damos cuenta lo poco o nada que sabemos sobre nosotros mismos, más misterios nos invaden. Cada misterio descubierto provoca mayor obsesión para seguir en el progreso de más búsquedas. Uno da paso al otro dando la impresión que la larga fila de los mismos es interminable.
Si volvemos un poco al nudo de este trabajo podemos mecionar la afirmación de Morín en el sentido de que todas las invariancias, al igual que las constancias son significativas, podemos hacerlo con las propias palabras del autor cuando dice que : “Todo conocimiento opera mediante la selección de datos significativos y rechazo de datos no significativos : separa (distingue o articula ) y une (asocia, identifica); jerarquiza (lo principal, lo secundario ) y centraliza ( en función de un núcleo de nociones maestras )” Se hace evidente, a la luz de este pasaje , que no todas las invariancias y no todas las constancias pueden ser igualmente significativas.
La historia de la libertad podría ser entendida, desde ese punto de vista como la historia de las mentes desviantes con respecto a un determinado imprinting que han quedado debidamente documentadas, o que han sido consideradas particularmente relevantes.
Edagar Morin, con este Método, me motiva a seguir investigando sobre el ser humano, a reflexionar sobre que soy , sobre mis afectividades inestables, mis constantes conflictos interno, y sobre el porqué de las acciones de los humanos que me rodean y aún las de los que están más allá de las fronteras.
este texto ha provocado en mí el desarrollo de una tolerancia más comprensiva, primero hacia mí yo interno y luego hacia los demás, ya que yo mismo sé muy poco de mí, y si sobre mi sé muy poco ¿cómo podré entender y tolerar las actitudes de los demás? Esto solamente pienso que puedo lograrlo reconociendo que cada ser humano es un individuo único, que sólo comprendiéndolo es que puedo respetarlo. En tal sentido entiendo que hay que saber que cada ser es diferente y a la vez semejante, interno y externo ya que trabaja muy a corde con la sociedad pero sin dejar su yo interior.
Bibliografía
1. MORIN, Edgar. (2003). El Método V: La humanidad de la humanidad, la identidad humana. Ediciones Cátedra, Madrid.
2. “Entre las voces y los ecos “ensayo sobre el libro “el método V la humanidad de la humanidad “ de Edgar Morin.
3. Morín, Edgar, Introducción al pensamiento complejo, Editorial Gedisa, Madrid 1994,
4. Revista Planeta número 5, Editorial sudamericana, Junio de 1965.
5. Bunge, Mario, Crisis y Reconstrucción de la filosofía, Editorial Gedisa, Barcelona, 2002.
6. Gehlen, Arnold, El Hombre, Ediciones Sígueme, Salamanca, 1987, segunda edición, traducción de Fernando Carlos Vevia Romero.
7. Mainetti, José A, Homo Infirmus, la plata, Ediciones Quirón, 1983.
8. Santa Biblia Antigua versión de Casidoro de Reina (1569) Revisada por Cipriano de Valera (1602) otras revisiones: 1862, 1909, y 1960. Presente revisión de 1960. Sociedades Bíblicas Unidas 1960.
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